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Uno podría pensar en las etiquetas de Identificación por Radiofrecuencia (RFID, por su sigla en inglés) como relacionadas con los sistemas de distribución de paquetes, pero la RFID presentará un aumento en las aplicaciones para la industria de servicio. En una charla de presentación en la QUIS 12, que es la conferencia global de mejoramiento de servicio celebrada en la Universidad de Cornell, el profesor Sanjay Sarma de MIT explicó el potencial para la RFID tanto para bienes como para servicios. El profesor Sarma ha estado involucrado en el desarrollo de la RFID que tiene actualmente un precio suficientemente módico para una amplia aplicación.
Para los vendedores minoristas de bienes, los usos de la RFID parecen ser relativamente sencillos. Cada etiqueta única de RFID puede ser fijada a un producto al momento de su fabricación. Con un lector de etiquetas se la puede leer a cierta distancia, incluso cuando los productos están en empaques o cajas en los centros de distribución o bodegas.
El concepto principal es suministrar el inventario apropiado a la tienda correcta y en el momento correcto. Al etiquetar cada producto individual del inventario, las compañías pueden rastrear exactamente el lugar donde se encuentran sus productos en la cadena de distribución. Actualmente, esta es una tarea que involucra bastante personal y que está sujeta a errores considerables, así como la malversación deliberada del inventario. Además, el proceso de distribución tiene un alto nivel de ineficiencia. Para garantizar que no se presenten desabastecimientos, los vendedores mantienen en reserva un inventario considerable, lo cual representa altos costos de transporte. La RFID ofrece la oportunidad de tener un mayor control de la logística de distribución.