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El uso de luces LED puede ayudar a despertar sensaciones específicas en los clientes.
Por Adrian Morel*
La iluminación de restaurantes y hoteles tiene sus particularidades, que son pertinentes a la funcionalidad de cada predio. Ambientar una atmósfera de acuerdo al funcionamiento del negocio es un arte que muchas veces poco tiene que ver con el ahorro de energía y si mucho con la comodidad del cliente o huésped.
Historias que iluminan
En los primeros tiempos y hasta el siglo XVIII, la fuente más común de iluminación era el fuego y la vela (candela). En el siglo XIX se introdujo el uso del kerosene y el aceite. El siglo XX se incorpora la iluminación incandescente de la mano de Thomas Edison. Hasta esta época todo el mundo clamaba por cualquier tipo de iluminación, porque la misma era muy tenue. En 1938 aparece en sociedad el fluorescente y se pasa de la iluminación escasa a la sobre iluminación, muchas veces llamada polución lumínica.
Tanto el fluorescente lineal como el fluorescente compacto (1976) han renovado los espacios de todos los predios a costos muy razonables por su capacidad de ahorro de energía. Esta forma nueva de iluminación también ha traído algunas desventajas, dado que los fluorescentes requieren de gas y mercurio para su funcionamiento y los mismos son nocivos para el medio ambiente.