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Repercusión de los recortes de gastos de las empresas para los hoteles
por Amadeus y The Economist Intelligence Unit
The Economist Intelligence Unit patrocinado por Amadeus realizó el estudio “El viajero austero: repercusión de los recortes de gastos de empresa sobre los hoteles”, para el cual se entrevistaron a 354 ejecutivos de todo el mundo entre noviembre y diciembre de 2008. Todos los ejecutivos encuestados viajan por negocios al menos una vez al trimestre, un 37% se desplaza una vez al mes y un 7% lo hace semanalmente.
Un 44% de los ejecutivos participantes en esta encuesta eran altos directivos/miembros de consejo, mientras que el resto eran ejecutivos senior y otros directivos. Geográficamente, los encuestados se distribuían de la siguiente manera: Norteamérica 29%, Europa 29%, Asia-Pacífico 29% y resto del mundo 13%.
En tiempos de dificultades económicas cabría esperar un aumento en la necesidad de los ejecutivos de ciertas atenciones que les hagan olvidar las tensiones de la vida empresarial. Sin embargo, aquellos hoteles que piensen que la manera de atraer a ejecutivos estresados pasa por aumentar el lujo, van a malgastar su dinero, según se desprende de nuestra encuesta.
En la era del viajero austero los huéspedes de negocios se preocupan poco de que el restaurante del hotel tiene una estrella Michelin o que el gimnasio cuenta con la máquina más moderna, y mucho más de los servicios básicos: buen acceso WiFi, check-in sencillo y una habitación tranquila. Ésta es una época en la que los negocios se realizan dentro de las habitaciones mediante conexiones de acceso remoto en lugar de en lujosos centros de negocios de hoteles. La mayoría de ejecutivos valoran el pragmatismo por encima del confort.
No resulta sorprendente que la encuesta haya revelado también que la crisis conlleva a un mayor control sobre los presupuestos destinados a viajes de empresa. La presión no sólo proviene de los directores financieros, sino también de los accionistas, dispuestos a ocuparse de las críticas que afirman que la cultura empresarial había caído en el exceso antes de la crisis.
Muchos ejecutivos opinan que reducirán los viajes en los próximos meses, siendo los ejecutivos de Asia-Pacífico y Norteamérica los que apuntan a mayores recortes en sus planes de viaje. Por el contrario, más de la mitad de los ejecutivos europeos consideran que seguirán viajando lo mismo. Sin embargo, ésta no será la única dificultad a la que tendrá que enfrentarse el sector hotelero. Además de su disminución en número, los viajes de negocios se reducirán en duración y en muchos casos las empresas no recurrirán a vuelos en clase business ni a establecimientos hoteleros de cinco estrellas para sus ejecutivos.
No es de extrañar que los clientes de los hoteles se preocupen más por los precios en el contexto actual, asimismo es más probable que los ejecutivos recurran a cadenas hoteleras de confianza. Disponer de un menor presupuesto destinado a hoteles implica no correr riesgos con lo desconocido: la experiencia de ocio cultural y de lujo se descarta, y parece que gana enteros el alojamiento en cadenas hoteleras con un nivel de servicio uniforme en sus diferentes establecimientos. Esto resulta particularmente cierto en el caso de los encuestados de Norteamérica y Asia-Pacífico.
En línea con los nuevos tiempos, las cadenas económicas cuentan con una buena oportunidad de ampliar su cuota de mercado. No obstante, competir únicamente en precios no será suficiente. A pesar de los tiempos de austeridad, los ejecutivos tienen claro que esperan obtener un nivel mínimo de servicio.